Antes de hacer la oración tómate unos momentos de reflexión y siente dentro de ti la presencia de los Ángeles a tu alrededor. Y cuando termines de rezar pídeles te den una señal, por mínima que sea, de que te hacen compañía y que te van a ayudar en medio de las dificultades y de los peligros, que van a estar contigo en los malos momentos o cuando tengas que cruzar caminos desconocidos y no te van a dejar desesperar ni te van a perder de vista ni un solo instante.
Oh bienaventurados Ángeles Custodios
que moráis junto a
la Fuente de toda vida
y desde allí con
vuestra espada de luz
nos ilumináis,
protegéis y atendéis fielmente.



