Santa Mónica llena de paciencia, con ferviente oración y sin dejar nunca de confiar en Dios consiguió la conversión de su descarriado hijo, que mas tarde se convertiría en san Agustín de Hipona. Tampoco en su matrimonio tuvo mucha suerte, su marido era infiel y lleno de vicios, pero con sacrificio y fe también consiguió convertirlo a la fe.
Por su azarosa y dolorosa vida se la invoca en casos de infidelidad, celos, violencia, ira o alcoholismo. Es defensora de las personas que pasan por graves problemas en el matrimonio o tienen hijos rebeldes e impetuosos.
Por su azarosa y dolorosa vida se la invoca en casos de infidelidad, celos, violencia, ira o alcoholismo. Es defensora de las personas que pasan por graves problemas en el matrimonio o tienen hijos rebeldes e impetuosos.
