Oh mi Señor Jesús, mi amado y buen Jesús,
verdadero Dios,
verdadero hombre,
Rey de los Cielos
y de la tierra,
Rey de amor y
justicia, Rey de vida y paz,
Rey de nuestros
corazones, Rey de mi corazón,
te adoro como mi Dios y mi soberano Señor,
y te pido desde lo más hondo de mi ser
me ayudes a
aminorar mis tristezas y aflicciones;
dame fuerzas
cuando me veas desfallecer,
auxíliame para que
llegue a mi vida todo lo bueno
y aleja todo lo que me causa desasosiego
y aleja todo lo que me causa desasosiego
para que consiga el equilibrio que tanto preciso.
