ORACION AL SEÑOR SANTIAGO EL MAYOR PARA LIBRAR DE ENEMIGOS, PRISIONES, MALES



Oh santo milagroso y fiel intercesor nuestro, a ti acudo, 
ante ti llego esperando tus bendiciones y auxilio, 
esperando ayuda en la situación en que me encuentro, 
pues tú eres el mejor protector y buen amigo 
y nadie queda sin ser escuchado cuando ante ti clama, 
nadie se siente abandonado ni excluido en la tierra 
cuando te pide amparo con esperanza y confianza. 

Oh glorioso apóstol de la fe y de la paz, 
tú que dejaste todo y seguiste a Jesucristo sin dudar, 
incluso antes de ser testigo de sus prodigios y milagros, 
y valerosamente extendiste el mensaje salvador del Señor, 
dame valor y tenacidad para salir de mis problemas. 

Tú que saliste victorioso de la batalla contra los demonios, 
hazme llegar tu bendición y protégeme del enemigo; 
oh buen Santiago, defensor contra 
libertador de aquellos que se encuentran oprimidos,   
dame tu ayuda para combatir las injusticias 
y libérame de todo lo que me oprime y quita la libertad. 

Oh señor Santiago que, por tu obediencia al Señor, 
por tu entrega y tus muchas y grandes virtudes, 
fuiste gratamente recompensado con corona de Gloria 
y ahora por tus méritos habitas en el Reino de los Cielos, 
hazme llegar tu poderos y valiosísima intercesión 
y haz que consiga este favor especial que solicito: 

(pide con esperanza lo que deseas obtener). 

Oh admirado santo que eres invocado con fe y confianza 
por el que sufre, por el que padece prisión y otros males
y a quien se alaba y da gracias en todo el mundo, 
acerca mis súplicas a Jesús y a la Virgen María 
y consígueme lo que he pedido en esta oración, 
también te ruego me protejas de los peligros que me rodean, 
que por tu mediación nuestro Señor me dispense su Amor, 
así como justicia, paz y victoria sobre mis adversarios, 
ya sean visibles o invisibles, conocidos o desconocidos, 
y, sobre todo, que un día me conceda la gran dicha 
de verlo de cerca y tenerlo a mi lado en el Cielo, 
en tu compañía y la de los ángeles y santos por siempre.  
Así sea, así se cumpla todo lo que pido. 

ANTIGUA Y MUY EFECTIVA ORACIÓN 
para protección y defensa contra todo mal

Señor Santiago, el Mayor, apóstol del Verbo Eterno,
a tu protección me pongo para que me libres del infierno.

Haz que cumpla con mi estado y que, adorando a mi Dios, 
venere a la Santa Virgen y huya del pecado atroz.

 Para que a la hora de mi muerte
 me siente yo en la Gloria junto a vos,
 para alabaros por siempre, primo hermano del Señor. 

Que la Cruz de Jerusalén defienda a mi familia y la proteja,
 y ablande los duros corazones de quien les quieran hacer mal. 

Y que, si a traición combaten contra ellos sus enemigos,
 con tú valeroso brazo interpongas tú Poderoso Escudo.

 En donde botarse deben las armas que contra ellos lleven,
 con tu Estandarte querido defiéndelos de las fieras,
 y que vayan presurosos ante la cruz de tu enseña.

 Cuando caigan en una cruel cárcel, por los cambios de la vida,
 has de abrir todas las puertas para que tengan salida.

 Y que ninguna arma los toque, y que vivan prevenidos
 haciéndoles tu ver claro, y que no tengan herida.

 Y de manera cristiana acabe yo aquí mi vida,
 para que vaya yo a la otra a adorar a Dios,
 por Cristo Nuestro Señor.

 Seas tú Señor Santificado y custodio de tu pueblo,
 que la protección del glorioso apóstol Santiago
 me guarde en la amistad de la vida
 y te sirva con toda seguridad, por Cristo nuestro Señor
 Amén. + 

 Reza con fervor un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria. 
Las oraciones y los rezos se hacen tres días seguidos. 

NOTAS SOBRE LA VIDA DE SANTIAGO EL MAYOR 

Santiago es uno de los 12 apóstoles que estuvieron con Jesús. Vivió junto al mar de Galilea, era pescador y su padre tenía una industria pesquera, por lo que era de posición acomodada. Para diferenciarlo del otro apóstol también llamado Santiago, que era más joven (el menor), se le llama "el mayor". Su nombre en realidad era Jacob, pero cuando los españoles, en las batallas contra el enemigo, solicitaban su muy poderosa ayuda le invocaban como "Sant Jacob" y al ser repetidas a lo largo de los tiempos estas dos palabras se unieron y, por abreviar, conformaron el nombre de Santiago. 

Junto a su hermano, san Juan el Evangelista, fue llamado por Jesús para que lo siguieran, cosa que hicieron sin dudar. Por su ardoroso celo e impetuosidad recibieron el nombre de "hijos del trueno". Santiago fue uno de los apóstoles predilectos. 
Estuvo al lado de Jesús durante su vida pública, escuchando sus enseñanzas, compartiendo sus obras y siendo testigo de los muchos milagros que obró. Santiago también estuvo presente en la Transfiguración de Jesús y le acompañó de cerca durante su agonía y dolor en el huerto de Getsemaní. 
 
Cumpliendo el mandato de Jesús de "predicar el Evangelio hasta los confines de la tierra" se trasladó a España. 
Santiago primero estuvo en Galicia y después se desplazó a Zaragoza donde se le apareció la Virgen María en carne mortal sobre una columna o pilar, aparición conocida como la de la Virgen del Pilar, que le mandó construir un templo en ese lugar y allí posteriormente se levantó la Basílica de Nuestra Señora del Pilar. A partir de la aparición y por intercesión de la Virgen, Santiago consiguió que el Evangelio fuera escuchado por multitud de personas. 
También por mandato de la Virgen Santiago partió de España y se trasladó a Jerusalén donde fue apresado, torturado y llevado al monte Calvario donde fue decapitado en el año 44.  

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