Los Ángeles con su presencia permanente en nuestras vidas nos transmiten el amor que Dios siente por la humanidad.
En las situaciones difíciles alumbran nuestros caminos, nos comunican esperanza y optimismo y, cuando nos sentimos tristes y solos ante la adversidad, nos dan serenidad, sabiduría y valentía para seguir adelante sin desfallecer.
En nuestro interior los sentimos y sabemos que estamos vinculados a ellos, pues fueron puestos para acompañarnos y cuidarnos, para facilitarnos que nuestros deseos se cumplan.
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