El culto y veneración de Nuestra Señora de la Divina Providencia tiene su origen en el siglo XIII en Italia y por los grandes favores concedidos, por los dones que derrama sobre quien a Ella acude, su devoción se ha extendido por todo el mundo. Esta es su oración:
Oh María Santísima de la Divina Providencia,
bondadosa Señora que nos das esperanza,
nos recibes entre tus amorosos brazos siempre abiertos
y con clemente y amorosa mirada nos cuidas;
Soberana Virgen llena de gracia y pureza
que eres Madre tierna y compasiva con todos
Soberana Virgen llena de gracia y pureza
que eres Madre tierna y compasiva con todos
y grandísima favorecedora de los que acudimos a ti:
hoy lleno de ilusión
y amor imploro tu ayuda.
