San Sebastián resplandeció en su estancia en la tierra por sus virtudes. El gran ideal de su vida fue la fidelidad y el amor a Dios, por ello prefirió dar su vida en martirio dos veces antes que fallar en su fe cristiana. Es modelo de perseverancia, valentía y fortaleza. El supo luchar y supo vencer. Su festividad es el 20 de enero.
Por ser un héroe de la fe, por su abnegación, por su espíritu de sacrificio, por su coraje y valor, es abogado de los que sufren persecución y padecen por las injusticias y, por la gran caridad que tuvo con todos quienes le rodeaban, hoy en día es invocado para "socorrer en toda miseria, consolar en las mas grandes penas y complacer en cualquier deseo o necesidad".

