Oh mi dulce y amorosísimo Jesús,
mi amigo, mi hermano, mi Señor Soberano,
afable Pastor de las almas que das la vida por tu rebaño,
te doy gracias por ir delante de mí y guiar mis pasos,
por abrir y cuidar amorosamente mis caminos,
por darme generosamente lo que necesito cuando lo solicito
y por extender hacia mí tu comprensión y ayuda,
pues, ni aún en los peores y malísimos momentos,
me has dejado solo-a ni te has olvidado de mi.
mi amigo, mi hermano, mi Señor Soberano,
afable Pastor de las almas que das la vida por tu rebaño,
te doy gracias por ir delante de mí y guiar mis pasos,
por abrir y cuidar amorosamente mis caminos,
por darme generosamente lo que necesito cuando lo solicito
y por extender hacia mí tu comprensión y ayuda,
pues, ni aún en los peores y malísimos momentos,
me has dejado solo-a ni te has olvidado de mi.
