¡Oh Inmaculada Niña María,
oh dulcísima y bondadosa Divina Infantita!,
radiante Aurora del Astro Rey, Jesús,
perla de inmenso valor nacida cuan bella rosa,
que fuiste la escogida por Dios desde la eternidad
para ser la Reina de los Cielos y de los corazones nuestros,
para ser el consuelo de la tierra, la alegría de los Ángeles,
el templo y sagrario de la adorable Trinidad,
y la Madre de Jesús, su Hijo Dios hecho hombre.
