La Virgen nos ama y nos cuida primorosamente, es nuestro auxilio, nuestra esperanza, es la puerta que nos comunica con el Señor, por todo ello, pídele te reciba en su seno de amor y te socorra en tus aflicciones con esta oración:
cuyo Corazón es el refugio del Amor Santo,
oh Reina mía, esperanza mía, y alegría mía,
socórreme desde las Alturas con amor de Madre
y con esplendidez de Reina,
alcánzame, por tus merecimientos y por tu afabilidad,
que sienta siempre en mi corazón la Paz del Altísimo,
que mi paso sea firme y mi generosidad amplia
y así sea digno-a de los favores de tu Divino Hijo Jesús.
