Glorioso Ángel de la Guarda, mi bello ser Celestial,
espíritu puro, santo y bienaventurado
que con tu luz divina y tu constante presencia
iluminas los senderos que he de atravesar,
te suplico apartes de mí toda tentación y peligro,
y en los pasos angostos, retorcidos y tortuosos,
mantén firme mi esperanza, mantén siempre mi fe,
rodéame con tus alas para que no sufra en las adversidades,
trae salud, amor y prosperidad a mi vida y a mi hogar.



