¡Oh gloriosa virgen y mártir santa Librada!,
mujer admirable que no dejaste de alabar a Dios Padre
ni perdiste tu fe pese a las adversidades,
que entregaste tu vida en la cruz por seguir a Cristo Jesús,
dame tus favores y haz que sienta tu muy eficaz protección;
tú que fuiste elegida desde tu nacimiento por el Señor
para ser ejemplo de fortaleza, de tesón y entereza,
danos tu asistencia y sé nuestra gloriosa protectora,
guárdanos y bríndanos tu muy poderoso auxilio
cuando el mal y la maldad se presenten en nuestras vidas.

